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Nuestro mayor compromiso: Ser felices al lado de nuestro cónyuge

Nuestro mayor compromiso: Ser felices al lado de nuestro cónyuge

1.- Lectura Bíblica : Eclesiastés 9:9; Efesios 5:25

2.- Versículo para memorizar:

"Goza de la vida con la mujer que amas, todos los días de tu vida fugaz que El te ha dado bajo el sol, todos los días de tu vanidad, porque esta es tu parte en la vida y en el trabajo con que te afanas bajo el sol.” (Eclesiastés 9:9)

3.- Reflexión en la Palabra de Dios:

El asunto es sencillo: No debo sacrificarme por hacer feliz a mi cónyuge, ni él o ella a su vez, deben renunciar a sí mismos por hacernos felices. Es un compromiso que demanda la voluntad de los dos: Contribuir a la felicidad mutua. Procuro su felicidad, y mi pareja, a su turno, hace lo propio por mi felicidad. Es una meta común.

¿Qué ocurre cuando no entendemos y aplicamos este principio? Terminamos por ser infelices, caer en la amargura, sentir que la vida no vale nada y, en el peor de los casos, llegar al divorcio.

Creo que perdí muchos años al lado de mi esposa. — , me dijo un joven profesional que, en su corazón, sentía que jamás podía mantener contenta a su cónyuge.

Una esposa que me escribió desde Santiago, en Chile, evidenciaba su dolor porque pasados muchos años de sacrificio y entrega al hogar, el esposo decidió irse con otra mujer.

Jamás me opuse a nada de lo que me pidió. Me sacrifiqué por hacerlo feliz, y me quedé con nada. — , dijo.

Si usted sólo espera que su pareja le haga feliz, está equivocado. Pregúntese más bien, ¿qué estoy haciendo por la felicidad de mi esposo o de mi esposa? Es un compromiso de los dos, que demanda amor y perdón, renunciar a las ofensas, a los sentimientos dañinos y reconocer que la persona con quien compartimos nuestros días, no es una pesada carga sino una bendición.

El rey Salomón explicó este fundamento familiar cuando escribió: “Goza de la vida con la mujer que amas, todos los días de tu vida fugaz que El te ha dado bajo el sol, todos los días de tu vanidad, porque esta es tu parte en la vida y en el trabajo con que te afanas bajo el sol.” (Eclesiastés 9:9)

Tenga presente que no contrajimos matrimonio para vivir en infelicidad, sino para vivir a plenitud. No estamos solos. Hay una persona a nuestro lado.

Amor, entrega y sacrificio son tres palabras que resumen un principio de vida cuando nos referimos a procurar la felicidad de nuestra pareja. Dar los mejor de nosotros.

El apóstol Pablo lo resumió magistralmente con estas palabras en su carta a los creyentes de Éfeso: "Maridos, amad a vuestras mujeres, así como Cristo amó a la iglesia y se dio a sí mismo por ella,…” (Efesios 5:25,28,29,33)

Viene bien hacer un alto en el camino y reconocer que quizá las cosas no andan bien en la relación familiar, porque hemos fallado. No podemos echarle la culpa a nuestro cónyuge de todo cuanto ocurre. Lo más probable es que en todos los casos, usted y yo tenemos una alta cuota de responsabilidad.

La psicóloga y autora canadiense, Sara Dimerman, considera que revisarnos como pareja es fundamental para mejorar cada día:
“Planear una revisión de desempeño es ideal porque ayuda a sacar a la luz asuntos que la gente esconde por miedo a hablar de ellos. Cuando estamos dispuestos a asumir los errores, los cambios que vienen son positivos. Es un reto que debemos asumir como cónyuges.”, dice. (Citada en la Revista Semana. 25/11/2015. Edición digital. Colombia)
Por supuesto, este ejercicio en algunos casos agrava la situación. ¿Por qué motivo? Porque prevalece el orgullo en los dos. La situación es distinta cuando involucramos a Dios y le permitimos que ocupe un lugar privilegiado en nuestra familia. Él sabe cómo ayudarnos a resolver los conflictos y encontrar salida para los problemas.

No pierda de vista en el horizonte cercano y lejano un principio fundamental: La felicidad mutua es importante. Y no podemos solamente sentarnos a la espera de que nuestro cónyuge haga el mayor esfuerzo. Es una tarea de dos.

4.- Preguntas para el crecimiento personal y espiritual:

a.- ¿Qué aprendemos de Malaquías 2:14-16 respecto a la fidelidad matrimonial?

b.- ¿Cómo nos edifica el texto de Proverbios 5:18, 19, en nuestra relación conyugal?

c.- ¿Hemos identificado un error en la vida familiar que debiéramos corregir?

d.- ¿Qué nos impide aplicar cambios en nuestra forma de pensar y de actuar en la relación familiar?

e.- ¿Qué nos enseña el rey Salomón en cuando a experimentar gozo y felicidad al lado de nuestro cónyuge (Eclesiastés 9:9)?

f.- Si Cristo amó a su esposa, la iglesia, hasta el punto de sacrificarse por ella (Efesios 5:25,28,29,33), ¿cómo aplicar este principio a nuestra vida conyugal?

g.- ¿Cómo aplicar a nuestra vida conyugal el texto de 1 Pedro 3:7?


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