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Piénselo dos veces antes de optar por el divorcio

Piénselo dos veces antes de optar por el divorcio

1. Lectura Bíblica: Mateo 19:3-6

Versículos para memorizar:

“Unos fariseos se acercaron y trataron de tenderle una trampa con la siguiente pregunta: “— ¿Se permite que un hombre se divorcie de su esposa por cualquier motivo? Jesús respondió: — ¿No han leído las Escrituras? Allí está escrito que, desde el principio, “Dios los hizo hombre y mujer”. — Y agregó— : “Esto explica por qué el hombre deja a su padre y a su madre, y se une a su esposa, y los dos se convierten en uno solo”. Como ya no son dos sino uno, que nadie separe lo que Dios ha unido.” (Mateo 19:3-6. NTV)

3. Reflexión en la Palabra de Dios:

Un clasificado publicado en un reconocido diario nacional, anunciaba: “Deseo establecer matrimonio con chico joven, serio, responsable, trabajador y amoroso. Prometo divorciarme si las cosas no funcionan. Atentamente, Lucía”. Inmediatamente citaba un correo electrónico y un número de teléfono celular.

Estoy seguro que a todos cuantos leyeron el anuncio les llamó poderosamente la atención, aun cuando no es el primero ni será el único. En muchos periódicos aparecen cada día. ¿Cuál es la razón? Los jóvenes temen contraer matrimonio. No desean repetir la triste historia de sus progenitores, quienes han acudido a la separación como única vía para resolver sus conflictos.

Cuando vamos a las Escrituras que se constituyen en el mejor libro para la familia, hayamos que en el plan de Dios jamás ha estado el divorcio como una alternativa. Por el contrario, mantener la relación ha sido su deseo, sobre la base de que si surgen tropiezos, Él puede ayudarnos a resolverlos.

Dios creó la familia. Él sabe todo acerca de sus conflictos pero también, de las soluciones. Él es el Hacedor y en la Biblia, entregó un manual para encontrar respuestas a todos los interrogantes y dificultades que nos asaltan. Procurar soluciones aparte de Él es tropezar con enormes barreras e incrementar el nivel de los conflictos.

El autor y conferencista internacional, John Piper, lo explica de la siguiente manera:
“El matrimonio es obra de Dios porque es la unión en un solo cuerpo que él mismo lleva a cabo. Vislumbramos la magnificencia del matrimonio cuando vemos en la Palabra de Dios que Él es el gran hacedor. El matrimonio es su obra. Proviene de él y existe mediante él. Eso es lo fundamental que podemos decir del matrimonio.” (John Piper. “El pacto matrimonial”. Tyndale House Publishers. EE.UU. 2013. Pg. 7)
Cuando al primer inconveniente que surge en la relación de pareja o cuando llega la fatiga, consecuencia del paso de los años y la rutina, una puerta en la que piensan muchos es en el divorcio.

Es una inclinación tan antigua como el tiempo, que en algún momento plantearon al Señor Jesús unos religiosos: “Unos fariseos se acercaron y trataron de tenderle una trampa con la siguiente pregunta: “— ¿Se permite que un hombre se divorcie de su esposa por cualquier motivo? Jesús respondió: — ¿No han leído las Escrituras? Allí está escrito que, desde el principio, “Dios los hizo hombre y mujer”. — Y agregó— : “Esto explica por qué el hombre deja a su padre y a su madre, y se une a su esposa, y los dos se convierten en uno solo”. Como ya no son dos sino uno, que nadie separe lo que Dios ha unido.” (Mateo 19:3-6. NTV)

Cuando Dios creó al hombre y, posteriormente a la mujer, dispuso que compartieran la vida juntos y que, durante ese proceso, experimentaran el enriquecimiento permanente en la relación. Esa misma placidez debía proyectarse en la relación con los hijos. En esencia, el matrimonio y la familia son una de las muchas bendiciones que Dios nos ofrece cada día.

La sentencia es clara: “…que nadie supere lo que Dios ha unido.” Pensar o avanzar en camino hacia el divorcio, es ir en contravía de los planes de Dios, y jamás habrá bendición en la decisión de separarse.

Desconozco cuál sea su situación familiar, lo que sí sé es que debe tomarse un tiempo, reevaluar su situación y darle espacio— el primer lugar— a Dios. Una segura recomendación es que le abra las puertas de su corazón a Jesucristo. Le aseguro que no se arrepentirá.

4. Preguntas para el crecimiento personal y espiritual:
  1. ¿Ha pensado alguna vez en la posibilidad de acudir al divorcio como salida a la crisis de familia?
  2. ¿Por qué el divorcio afecta no solo a los componentes de la pareja sino a los hijos?
  3. ¿Considera que los motivos que esgrimió para el divorcio eran lo suficientemente sólidos para llegar a esa medida extrema?
  4. En caso de solución a eventuales posibilidades de divorcio, ¿qué cambiaría usted en la relación con su cónyuge?
  5. ¿Qué nos enseñan las Escrituras respecto al matrimonio? ¿Es una relación para todas las personas (Mateo 19:10-12?

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