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Pida a Dios sabiduría para administrar el presupuesto familiar

Pida a Dios sabiduría para administrar el presupuesto familiar

1.- Lectura Bíblica: Lucas 16:11, 12;

2.- Versículos para memorizar:

“Entonces, si no son confiables con las riquezas mundanas, ¿quién les confiará las verdaderas riquezas del cielo?; y si no son fieles con las cosas de otras personas, ¿por qué se les debería confiar lo que es de ustedes?” (Lucas 16:11, 12. NTV)

3.- Reflexión en la Palabra de Dios:

Hace algún tiempo me escribió un hombre sumido en el desespero. La relación familiar se había deteriorado gravemente y en medio de las discusiones de pareja afloró muchas veces la posibilidad del divorcio. Al terminar su mensaje, él decía que todo giraba en torno a la situación financiera por la que estaban atravesando, y preguntaba: “¿Por qué el dinero puede llevarnos a la separación?”

Aun cuando a veces lo creemos intrascendente, el asunto del dinero es muy importante en la relación de familia. Las esposas esperan de nosotros que les brindemos dos elementos claves: Seguridad y protección. Es lo que tienen en mente cuando deciden contraer matrimonio, entre las muchas expectativas que anidan en su corazón. Y si nosotros, como cabeza del hogar, no sabemos hacer buen uso de los recursos e incurrimos en la irresponsabilidad, generamos en nuestro cónyuge e hijos una sensación de tensión e inseguridad que termina por pasar “factura de cobro” lo que se refleja en los conflictos intrafamiliares que pueden ir creciendo cada día.

Cuando vamos a la Biblia encontramos que el tema económico se menciona, al menos en 2.035 pasajes.. Nuestro amado Dios espera que usted y yo seamos buenos administradores de los recursos: “Entonces, si no son confiables con las riquezas mundanas, ¿quién les confiará las verdaderas riquezas del cielo?; y si no son fieles con las cosas de otras personas, ¿por qué se les debería confiar lo que es de ustedes?” (Lucas 16:11, 12. NTV)

Esas palabras del amado Salvador Jesucristo encierran una profunda significación porque nos evidencian que el propósito eterno de Dios es que seamos buenos administradores de los bienes materiales; en esa misma medida, podremos ser administradores de los recursos espirituales. Son dos elementos que van tomados de la mano.

El autor cristiano, Howard Dayton, enseña:
“Durante la semana — una semana normal — cuánto tiempo utiliza usted en su trabajo para tomar decisiones en cuanto a cómo gastar el dinero, dónde ahorrar e invertir dinero, y orando en cuanto a cómo debe ofrendar? Afortunadamente, Dios nos ha preparado adecuadamente para esta tarea al darnos la Biblia como su plano arquitectónico para el manejo del dinero.” (Howard Dayton. “Su dinero cuenta” Conceptos Financieros Crown.2006. EE.UU)
El manejo de las finanzas demanda que lo incluyamos incluso, en nuestro tiempo de oración a Dios. Es prioridad. Debemos pedirle que nos oriente respecto a cómo manejar cada peso que recibimos.

Ahora, debe haber equilibrio. Nuestra prioridad es Dios, no el dinero, y este aspecto lo dejó claro el Señor Jesús cuando enseñó: “Nadie puede servir a dos amos. Pues odiará a uno y amará al otro; será leal a uno y despreciará al otro. No se puede servir a Dios y al dinero.” (Mateo 6:24. NTV)

No caer en los extremos, de amar el dinero por encima de nuestra vida de fe, demanda que reconozcamos nuestro papel como administradores de la provisión del Señor para nuestra vida y la de nuestra familia. Insisto: Somos administradores.

Dios debe guiar cada paso que demos en el manejo de los recursos, porque una vez contraemos matrimonio no son nuestros sino de la familia en su conjunto. Sólo Dios nos concede la sabiduría para saber invertir adecuadamente.

No podría despedirme sin antes invitarlo para que reciba a Jesucristo como su Señor y Salvador. Puedo asegurarle que es la mejor decisión que jamás pueda tomar. Si Cristo ocupa el primer lugar en nuestra vida, en la familia y por supuesto en nuestras finanzas, le aseguro que todo irá bien. ¡Ábrale hoy las puertas de su corazón a Jesucristo! No se arrepentirá...

4.- Preguntas para el crecimiento personal y espiritual:

a.- ¿Qué manejo le damos a las finanzas en nuestra relación familiar?

b.- ¿Consultamos a nuestro cónyuge cuando vamos a hacer alguna inversión?

c.- ¿Generan choques en casa las inversiones que hacemos? ¿Hemos pensado que quizá se debe al manejo irresponsable que hacemos de los recursos?

d.- ¿Qué dice a nuestra vida financiera el pasaje de Lucas 16:11, 12?

e.- ¿Cómo aplico a mi vida personal y familiar el texto bíblico de Mateo 6:24?


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