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Dispóngase para ser útil en manos de Dios

Dispóngase para ser útil en manos de Dios

1.- Lecturas Bíblicas: 1 Corintios 12:7; Efesios 4:11, 12

2.- Versículo para memorizar:

“Pero a cada uno le es dada la manifestación del Espíritu para provecho.” (1 Corintios 12:7)

3.- Reflexión en la Palabra de Dios:

¿Alguna vez deseó ser útil en manos de Dios? Si esa inquietud atravesó su mente, ¡felicitaciones!. Todos deberíamos pensar así. Pero, ¿sabía que debemos primer cumplir un proceso? Por supuesto, y se lo mostraré por la Biblia. El proceso involucra tres componentes: Disposición de corazón, decisiones oportunas y capacitación en manos del Espíritu Santo.

El primer paso es la disposición de corazón. Dios no utiliza a nadie cuyo corazón no tenga la disposición.

Un segundo nivel lo representan las decisiones oportunas. En una época en la que abundaba el pecado en la tierra, Dios llamó a Noé para que construyera un arca gigantesca, tiempo antes del diluvio universal. El asunto es que en esa época ni siquiera había lluvias torrenciales. Armarse de paciencia, de madera y brea para darle forma a la embarcación no fue fácil, porque cada día enfrentó burlas, oposición y críticas.

Piense en Abraham. Estaba cómodo en Ur de los Caldeos y Dios lo llamó a salir de su tierra y a dejar a sus familiares, para ir a una tierra donde sería bendecido; sin embargo, Dios no le dijo dónde quedaba.

Moisés estaba tranquilo cuidando una recua de borregos cuando Dios le habló desde una zarza y le comisionó sacar al pueblo de Israel que estaba cautivo en Egipto. Él por supuesto le esgrimió todas sus limitaciones físicas. No es para menos: lo que el Señor le estaba llamando a realizar era una tarea más allá de sus capacidades.

Gedeón cuidaba la hacienda de su padre cuando Dios lo llamó a traer liberación a su pueblo. Él creía que jamás podría lograrlo, porque la tarea desbordaba sus posibilidades.

David cuidaba rebaños cuando recibió la comisión para ser rey de Israel. Jamás se propuso ser gobernante y asumir los destinos de un pueblo tan grande, sonaba imposible.

Por supuesto, podría seguir pero el listado tiende a tornarse interminable. Decidirse en el momento oportuno, es importante. Y más cuando esas decisiones giran alrededor del llamamiento que Dios nos hace.

El tercer aspecto radica en la capacitación del Espíritu Santo. Si disponemos el corazón y tomamos las decisiones oportunas y apropiadas, Él nos capacita para cumplir Su propósito en nuestras vidas. Lo hace a través del Espíritu Santo.

La respuesta, si alguna vez se preguntó: ¿Cómo cumpliré la misión que Dios me encomendó?, es sencilla. Dios nos equipa para servirle. Nos genera las condiciones, actitudes, aptitudes y habilidades para ser útiles en la extensión del Reino.

En lo que debemos concentrarnos es en el llamamiento que Él nos hace, y no enfocarnos en el cómo. Ese es un asunto que atendrá oportunamente nuestro poderoso y amado Hacedor.

Lo prioritario es responder a Su llamado. Él hará el resto. Obrará a través de nuestras vidas. De hecho, el Señor desea impactar y transformar el mundo a través de nuestras vidas y servicio.

El apóstol Pablo fue enfático en señalar que el Padre celestial nos bendice con los dones que hacen eficaz el ministerio para el que fuimos llamados: “Pero a cada uno le es dada la manifestación del Espíritu para provecho.” (1 Corintios 12:7)

Observe que los dones y manifestaciones en cada uno de nosotros no es la misma. El Espíritu se manifiesta en cada uno de manera especial. Pero todo está enfocado en un objetivo: Servirle.

Esta idea tiene su complemento cuando leemos la carta que dirigió el apóstol Pablo a los creyentes de Éfeso: “Y El dio a algunos el ser apóstoles, a otros profetas, a otros evangelistas, a otros pastores y maestros, a fin de capacitar a los santos para la obra del ministerio, para la edificación del cuerpo de Cristo…” (Efesios 4:11, 12. La Biblia de Las Américas)

No estamos solos en todo el proceso de llamamiento y cumplimiento de una misión específica. Dios nos acompaña y provee los dones y capacitación por la obra poderosa del Espíritu Santo en nuestra existencia.

¿Qué implicaciones tiene el ser discípulo de Jesús? Una muy grande: Convertirnos en poderosos instrumentos en Sus manos. Cuando disponemos el corazón, Él nos usa como quiere. Es algo que está íntimamente relacionado.

En esencia nuestro desempeño eficaz en la extensión del Reino no depende de nosotros, sino de Dios. Él es quien nos provee la capacitación por la obra de Su poderoso Espíritu.

El autor y conferencista internacional, Henry Blackaby, enseña que:
“Es importante comprender que un don espiritual es una manifestación del Espíritu Santo que obra en la vida de las personas con el fin de facultarlas para obedecer lo que Dios nos indica que hagamos. Luego, equipa a las personas mediante el Espíritu Santo con el fin de cumplir lo que Él nos encomienda.” (Henry Blackaby. “Experiencia con Dios”. B&H Grupo Editorial. 2009. EE.UU. Pg. 62)
Si deseamos tener las aptitudes, habilidades y dones que necesitamos, debemos depender de Él en todo momento. Dependencia es la palabra clave.

Si está caminando junto a las huellas de Jesús, en su condición de discípulo, está llamado a no desprenderse de Su mano. Si depende del y es fiel a los mandamientos, vendrá sobre su vida la capacitación que necesita. Y es entonces cuando podrá ser útil, rindiendo el máximo de sus potencialidades.

Si no lo ha recibido como Señor y Salvador, hoy es el día para que tome esa decisión. Podemos asegurarle que no se arrepentirá.

Preguntas para el crecimiento personal y espiritual:

a.- ¿Por qué tomar decisiones resulta tan difícil?

b.- ¿Le ha resultado complejo, en algún momento de su vida, tomar una decisión?

c.- ¿Qué tienen en común hombres como Noé, Abraham, Moisés, Gedeón, Elías y Saulo de Tarso, entre otros?

d.- ¿Qué nos enseñan en nuestra condición de seguidores de Jesús?

e.- ¿Qué nos enseña, para nuestra vida como seguidores de Jesús, el texto bíblico de 1 Corintios 12:7?

f.- En nuestra condición de seguidores de Jesús, ¿qué aprendemos del pasaje de Efesios 4:11, 12?


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