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Busque ayuda de Dios para superar el sufrimiento

Busque ayuda de Dios para superar el sufrimiento

1. Lectura Bíblica: Juan 16:33

2. Versículo para memorizar:

“Al SEÑOR esperé pacientemente, y Él se inclinó a mí y oyó mi clamor.” (Salmos 40:1. La Biblia de Las Américas)

3. Reflexión en la Palabra de Dios:

¿Cómo ocurrió el accidente que llevó a la familia a perder a su amado hijo que cursaba tercer semestre de Medicina? Era un muchacho bueno. Le gustaba el fútbol, leer sobre aviones y ver películas de guerra. Salvo una que otra invitación con los amigos, las cuales eran muy esporádicas porque entre la Universidad y el estudio no le quedaba poco tiempo, su familia no recuerdo que haya salido de casa.

Era un chico interesado en todas las personas; desde muy niño deseaba curar el dolor de los demás. Quizá fue eso lo que le llevó a estudiar medicina”, me dijo su madre, al tiempo que su padre contó algo anecdótico: “Desde muy niño juaga que era doctor. Por eso cuando terminó la secundaria y le pregunté que estudiaría, me dijo sin dudarlo: Medicina”.

Y ahí estaban los dos, lamentando la muerte de su muchacho, y preguntándose qué había podido ser la causa. Estaba claro que un accidente, pero en medio de su angustia buscaban en lo más recóndito de sus recuerdos, si quizá hubiesen hecho algo malo; por supuesto que no.

El sufrimiento es uno de los tantos rótulos que le ponemos a las circunstancias difíciles por las que atravesamos, unas generadas por nuestros propios errores y otras, como consecuencia de factores externos sobre los cuales no tenemos control.

Cuando no encontramos respuesta al por qué están ocurriendo las cosas, y necesitamos consuelo, es aconsejable volver nuestra mirada a Dios en oración: “Al SEÑOR esperé pacientemente, y Él se inclinó a mí y oyó mi clamor.” (Salmos 40:1. La Biblia de Las Américas)

Dios siempre responderá a nuestras oraciones y responderá a nuestros interrogantes. Por encima de los momentos difíciles que estemos atravesando, jamás debemos olvidar que nuestro Hacedor nos ama mucho más allá de lo que podamos entender, y está dispuesto a ayudarnos. Él desea que superemos el sufrimiento.

Vienen a mi memoria unas palabras que leí de Charles Stanley al referirse a la última oración del Señor Jesús en el huerto de Getsemaní que relata el evangelio de Juan en el capítulo 16:

“… está bien pedir una alternativa al sufrimiento, como lo hizo Jesús, pero debemos elegir la voluntad de Dios por encima de todo. Nuestra mejor respuesta a la adversidad es “Señor, ¿qué quieres que aprenda por medio de esto?” Segundo, en la noche que fue traicionado, el Señor Jesús pidió a sus amigos más cercanos que se mantuvieran despiertos para orar. Necesitamos contar con el apoyo de amistades cristianas, especialmente durante las pruebas. Los amigos verdaderos nos dirán la verdad con afabilidad, animarán y orarán por nosotros. Tercero, es natural que tengamos dificultades para orar cuando el dolor es intenso. En esos momentos, un simple “Ayúdame” es suficiente. Dios quiere que reconozcamos su señorío, pero no espera que tengamos las palabras perfectas. Él sabe lo que necesitamos antes de pedir, y tiene el poder de dárnoslo. Cuarto, debemos resistir la tentación de culpar a otros. Jesús fue traicionado y rechazado, pero le pidió a Dios que perdonara a quienes lo crucificaron. Del mismo modo, no debemos culpar a los demás por nuestro dolor. Al acudir a Dios en tiempos difíciles, elegimos confiar en su autoridad final. Es posible que nuestro Padre celestial no haya causado la dificultad, pero sí la permitió, y la usará para su gloria y para nuestro bien.” (Charles Stanley. “Dios trae una enseñanza a través del sufrimiento”)

Lo que usted y yo debemos hacer, y permítame insistir en esto, es depender del Señor en todo momento. Él está a nuestro lado, comprende el sufrimiento que experimentamos y desea darnos consuelo.

Por amor, Dios permite el dolor, pero también le pone un límite a su duración e intensidad. Usted no sufre sin que esté presente Aquel que le sostendrá, ayudará y, al final, le sacará adelante en su angustia. Deposite su confianza en Él

Si no ha tomado la mejor decisión de su existencia, que es recibir a Cristo como Señor y salvador, le invito para que lo haga ahora. Puedo asegurarle que no se arrepentirá, porque prendidos de la mano de Jesús, emprendemos el maravilloso camino hacia el crecimiento personal y espiritual que tanto hemos anhelado. Ábrale hoy las puertas de su corazón a Jesucristo. No se arrepentirá.

4. Preguntas para el crecimiento personal y espiritual:

a. ¿Cómo enfrenta usted el sufrimiento?

b. ¿Deposita su confianza en Dios cuando las cosas no andan bien?

c. ¿Ha probado a Dios en medio de las circunstancias adversas?

d. ¿Reflexionó en el hecho de que Dios nos ama y desea ayudarnos en todas las circunstancias?

Hoy es el día para entregar en manos de Dios nuestro sufrimiento


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