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Ábrale las puertas a la prosperidad de Dios

Ábrale las puertas a la prosperidad de Dios

1. Lectura Bíblica: Proverbios 10: 22

2. Versículo para memorizar:

“La bendición de Jehová es la que enriquece, y no añade tristeza con ella.” (Proverbios 10: 22 | RV 60)

3. Reflexión en la Palabra de Dios:

Cam McLellan puede sonar para muchos como un ilustre desconocido. O quizá, el protagonista de una saga televisiva de ficción. O, probablemente, como un ejecutivo perdido en una de las tantas ciudades norteamericanas en un día cualquiera. Pues bien, ni lo uno ni lo otro.

Es el australiano que, desde muy pequeño, se fijó la meta de ganar mucho dinero sin mover un solo dedo. Cumplió el sueño de la mayoría de personas en el mundo y, aunque parezca difícil de creer, logró jubilarse a los 36 años de edad, después de hallar la forma de solventar su economía sin la necesidad de un trabajo o contrato.

Desde los 20 años empezó a comprar propiedades, teniendo en mente alcanzar o sobrepasar su meta: ganar 250.000 dólares de alquiler o ‘arriendo’. Por eso, lograr la estabilidad económica que no tuvieron sus padres era su objetivo principal.

Mi motivación para invertir fue el hecho de que odiaba mi reloj despertador, no quería seguir trabajando durante 50 años”, señaló el hombre, quien ahora recibe una cuantiosa suma mensual.

Constituyo una empresa de bienes raíces que se tornó sólida.  Poco a poco se abrió paso hasta tener hoy una solvencia financiera sorprendente. Ahora, Cam McLellan está dedicado a compartir tiempo con sus hijos y familia. Sus empleados se encargan de toda el área laboral y lo único que él debe hacer es conocer sobre las ganancias y retirarlas en el banco.

¿Cuántas personas como este inversor no han soñado alcanzar la libertad financiera muy jóvenes? Muchísimos. Unos lo logran, otros no. Sea cual fuere su situación, recuerde que nuestro amado Dios es quien nos prospera, como enseña el rey Salomón:

“La bendición de Jehová es la que enriquece, y no añade tristeza con ella.” (Proverbios 10: 22 | RV 60)

Si está atravesando por una situación económica difícil, sométala en manos del Padre celestial. Él sabe qué hacer y cómo hacerlo. No hay nada imposible para Él. Puede cambiar sus circunstancias actuales. Decídase hoy. El Señor es quien nos asegura vivir en victoria.

4. Preguntas para el crecimiento personal y espiritual:

a. ¿Cómo anda mi economía personal y familiar?

b. ¿Honro a Dios con mis bienes?

c. ¿En quién he confiado para ser prosperado?

d. ¿Estoy dispuesto a someter mi economía en manos de Dios?

En adelante dependeré de Dios para experimentar las bendiciones y la prosperidad en todo cuanto emprenda.


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