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El tiempo de Dios en nosotros es oportuno y perfecto

El tiempo de Dios en nosotros es oportuno y perfecto

1.- Lectura Bíblica: 2 Samuel 5:1-10

2.- Versículo para memorizar:

“David se hacía cada vez más poderoso, porque el Señor Dios de los Ejércitos Celestiales estaba con él.” (2 Samuel 5:10)

3.- Reflexión en la Palabra de Dios:

Dios tiene su propio tiempo para obrar. Su tiempo es diferente del nuestro, pero algo irrefutable: es oportuno y perfecto. Él sabe cómo y de qué manera hacer todo. Probablemente no lo entendemos hoy, y tal vez el desaliento toca a nuestra puerta, pero aun cuando las circunstancias sean adversas, debemos seguir adelante, prendidos de la mano de Jesucristo.

La clave es nuestra sujeción a Aquél que todo lo puede, la rendición total, la disposición de corazón y una sabia actitud: esperar que el Señor obre en el momento oportuno y en las condiciones apropiadas.

Viene a mi mente una cita que subrayé en un libro que leí hace algunos días. Es del autor cristiano, Robert H. Shuller, quien escribe:
“No hay límites para el poder de Dios, ni para las posibilidades de Él para hacer algo en nosotros. Cuando ponemos la fe en Dios, podemos ir a cualquier parte; debemos comenzar allí donde estamos; ése es nuestro punto de partida. Hay que tener fe y dar el paso inicial. Otros pueden ser responsables de la difícil situación que enfrentamos, pero cada uno de nosotros es responsable de su propia actitud para encararlas. Una actitud puede atrapar o liberar. La liberación la obtiene quien se acerca a Dios.”(Robert H. Shuller. “Descubra la hermosura de la vida”. Editorial Betania. 1979. EE.UU. Pg. 15)
¿Ejemplos prácticos? Muchos. Permítame citarle uno solo: el rey David. Dios lo llamó desde el último rincón de un rebaño, donde cuidaba ovejas, para exaltarlo. Debieron pasar muchos años antes que fuera reconocido. Sin embargo, él se mantuvo firme. Dependía de Dios nada más. Y llegó el día señalado:

“Luego todas las tribus de Israel fueron a David en Hebrón y le dijeron: «Somos de la misma sangre. En el pasado,  cuando Saúl era nuestro rey, en realidad era usted quien dirigía a las fuerzas de Israel. Y el Señor le dijo: “Tú serás el pastor de mi pueblo Israel; tú serás el líder de Israel”». De modo que allí en Hebrón el rey David hizo un pacto ante el Señor con todos los ancianos de Israel, y lo ungieron rey de Israel.” (2 Samuel 5:1-3 | NTV)

Atrás quedaron los largos períodos de dolor, tristeza y desolación. Había llegado el momento de iniciar una nueva etapa, de llegar a un nuevo nivel. Era rey de Israel. El Señor— como siempre— había cumplido su promesa.

La dependencia del Señor  fue su distintivo. Con o sin poder, aprendió a confiar plenamente, en toda situación, del Dios que lo llamó. Y esa fue la razón por la que se afirmó e iba siempre hacia nuevos niveles, como dice la Palabra:

“David se hacía cada vez más poderoso, porque el Señor Dios de los Ejércitos Celestiales estaba con él.” (2 Samuel 5:10)

Si Dios está con nosotros, y si Él ocupa primer lugar en nuestra familia, nada— absolutamente nada— podrá detenernos. Él permitirá que, en el tiempo oportuno y bajo las circunstancias apropiadas, veamos Su gloria y disfrutemos de abundantes bendiciones.

No se detenga. No hay nada imposible para nuestro amado Padre. Él nos permite materializar grandes sueños a nivel personal y familiar. Decídase por la grandeza, por la victoria. Préndase de la mano de Jesucristo y de nuevos pasos siempre.

Si aún no ha recibido a Jesús como su Señor y Salvador, hoy es el día para que lo haga. Ábrale las puertas de su corazón. Permita que tome el control de su vida y la de su familia. Todo será diferente. Vendrán a su vida, y a la de sus seres amados, bendiciones ilimitadas.

4.- Preguntas para el crecimiento personal y espiritual:

a.- ¿Ha meditado en cuántos años debió esperar David para llegar a ser rey de Israel?

b.- ¿Ha pensado en cuál fue la actitud de David? Siempre tuvo fe y perseveró en Dios.

c.- ¿Es usted de las personas que se dan por vencidas fácilmente?

d.- ¿Qué cambios cree que deberá imprimir para ver materializados los propósitos de Dios para usted y su familia?

e.- ¿Qué metas se fija desde hoy delante de Dios, que involucran su vida y la de su familia?


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